Febrero 17.
El día de ayer recibimos en casa a una visita súper especial. Una amiga de muchos, pero muchos años, que nos brindó un encuentro lleno de experiencias, victorias y obsequios para todos. Es una gran líder y sigue ofreciéndonos con mucha estima una atención muy especial, incluso a los amigos de mi hijo, a quienes también les trajo obsequios.
Hoy, desde temprano me comunicaba con un gran amigo que está atravesando dificultades muy serias, intentaba ofrecerle apoyo de la mejor manera posible. Poco después de mediodía logré que le llegara algo de ayuda. Día a día seguimos muy unidos en el daimoku para que siga venciendo su karma complejo de salud y economía.
En la tarde, ya habíamos planificado el encuentro en el hogar de Irindiana y Toño, así que junto a mis padres y mi esposa fuimos a visitarlos. La recepción no pudo ser mejor, compartimos las historias que cada familia tiene para demostrar el gran beneficio del Nam Miojo Rengue Kio en la transformación de la vida propia y de toda la familia y no me cansaré de decir que Irindiana es una viva muestra de una guerrera que ha sabido esgrimir la espada del Sutra del loto, venciendo todo reto que ha enfrentado junto a su familia.
Irindiana no se cansa de demostrar sus victorias, porque no es contarlas, es demostrarlas! Ella disfruta y se ríe contando "cómo era", cómo sus hijos y su esposo recuerdan sus formas y maneras "de antes", y cómo ha transformado su vida para demostrar a todos los que la conocemos el proceso de transformación, de revolución humana que ha realizado en estos años de práctica constante del Budismo Nichiren.
Ella disfruta de contarnos cómo está feliz por sus hijos, por sus nietas, porque siente cómo la Ley Mística los ha alcanzado a todos en este proceso de transformación, así que no duda en establecer que cualquier reto futuro será más que resuelto y devengará nuevos y contundentes triunfos.
José Antonio, Toño, es otro gran vencedor, que frente a todo obstáculo sigue firme en su daimoku para transformar el karma. La atención que le brinda a sus hijos, nietos y a su mamá, confirman que es un ser humano dispuesto a mantener su gran decisión de ser un Buda, de seguir actuando como un Bodisatva de la Tierra siempre atendiendo a los que sufren y brindando aliento y bienestar.
De ellos hemos recibido victoria, determinación, coraje, confianza, alegría... y un cafecito con torta que no se describe, hay que probarla! Estoy muy contento pero sobre todo agradecido por pertenecer al círculo de amistad de esta victoriosa familia y mucho más cuando el comentario común fue ese, "somos como familia".
Cuando mantenemos la postura de dar lo mejor de nosotros como seres humanos, no existe mejor retribución que recibir un humanismo tan genuino como los que mis padres, mi esposa y yo recibimos hoy.
Abrazo fuerte para todos!
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