viernes, 2 de octubre de 2015

Sobre la Zadankay - 1

Zadankay = sentarse a dialogar

Siempre escuche que el señor Makiguchi valoraba las reuniones de diálogo e incluso algunas veces comenzaba con una pregunta sencilla: "¿de qué desean hablar?". En las películas de "La revolución humana" vemos la representación de cómo el señor Toda conducía las reuniones de diálogo, no sólo las sesiones de estudio donde profundizaba sobre la teoría budista, sino esos encuentros con quienes comenzaban su práctica y podían preguntar literalmente sobre cualquier cosa. 

Ciertamente eso lo leemos en la novela, pero sin duda la película deja ver la destreza, la ecuanimidad, la pasión y la certeza con la que podía responder cada pregunta. Pero lo más evidente, es la profunda capacidad para comprender lo que cada persona necesitaba escuchar, por lo que podía exponer y explicar de la mejor manera según cada persona. Y eso sólo es posible cuando se escucha el corazón de quien habla, y se responde desde el corazón, ese corazón puesto en el auténtico deseo de conducir a la persona al camino de la Budeidad.

Sin duda el joven Ikeda recibió esa misma esencia de la importancia de crear un clima donde prevaleciera el diálogo genuino capaz de trascender diferencias, prejuicios y demás barreras que obstaculizan la comunicación de un ser a otro ser. Ikeda Sensei nos cuenta en "La Nueva Revolución Humana" cómo cautivaba a cada persona presente en una reunión de diálogo que él conducía. De hecho recuerdo la historia cuando él no puede ir a una reunión porque se intoxicó con una comida barata. El resto de su comitiva atendió la reunión y al regresar le comentaron que el clima "no fue igual" porque faltaba él y ellos no sabían qué era lo que él hacía que convertía cualquier escenario en especial. Su respuesta: "sólo considero a los presentes como lo hace una madre con sus hijos".

La reunión de diálogo será eternamente la principal actividad donde se vive el espíritu Soka. Sensei dijo en una oportunidad que incluso es la base del Budismo, porque Sakyamuni disertaba en escenarios iguales, sentándose junto a sus discípulos e impartiendo su enseñanza a través de interactuar con ellos en preguntas y respuestas. Incluso la actual publicación del Sutra del Loto resalta este hecho, al plasmar cómo los discípulos de Sakyamuni eran quienes hacían preguntas y él respondía acorde al escenario y a las personas.

La Soka Gakkai mantiene esa esencia del Budismo en sus reuniones de diálogo. Pero hablando claro, hay reuniones donde esa esencia se pierde, o nunca existió. Son esas reuniones, esos Grupos, los que considero que necesitan del vital apoyo de líderes no tanto con más experiencias (también necesaria) sino con la intención y la determinación puestas en contribuir para que dicho Grupo desarrolle un clima donde predomine el intercambio cálido de opiniones con preguntas y respuestas tan abiertas que cada persona siente la irremediable necesidad de seguir participando.

La gran pregunta es ¿cómo se logra un verdadero diálogo genuino en nuestras actuales reuniones? Sin el atrevimiento de considerarla la única y absoluta respuesta, creo que el inicio es puliendo el propio corazón. Porque justamente no se trata de pulir el corazón de los demás, sino el propio. Al desarrollar la actitud de pulir el corazón se hace un esfuerzo consciente por pensar en la felicidad de todos los que participan en una reunión, transcendiendo el egoísmo, los parámetros y paradigmas que impiden un verdadero diálogo cálido, ameno, fluido, dinámico… en fin, humanista.

Estoy convencido de que al lograr llegar y participar en una reunión de diálogo con la postura y la voluntad consciente de pulir el corazón, se van logrando el resto de los pasos para alcanzar una reunión de diálogo exitosa y única.

Pienso que uno de los parámetros a vencer es la rigidez de un programa. Con esto no me refiero a "no tener un programa" (que a veces disfruto muchísimo), más bien me refiero a lograr que el programa no se convierta en enemigo del diálogo abierto, en una camisa de fuerza de la cual no se puede salir ni alterar. Creo que los Grupos que hoy logran vencer esto son diametralmente opuestos a esos Grupos donde la pesadez y la poca participación los caracteriza. Tener una estructura de: bienvenida, presentación de términos básicos, tema de diálogo, "preguntas", experiencia(s) (en algunos Grupos DEBEN ser escritas), informaciones, despedida… En algunos Grupos el refrigerio es algo "obligatorio". Nuevamente, no planteo la eliminación total de dicho programa, sino la revisión de si realmente esa estructura contribuye a un intercambio ameno, fluido, cálido, abierto, humano…

Participo en reuniones de diálogo desde que tengo 7 años, al menos que recuerde. La estructura básica de la "Zadankay" ha sido más o menos igual siempre. En los inicios de la SGIV (y creo que en general pasa algo similar en todas las organizaciones y Grupos en sus inicios), el señor Nose conducía reuniones de diálogo sin estructuras fijas, más bien variaban según lo que esos primeros miembros de Venezuela iban preguntando, solicitando, requiriendo a medida que avanzaba su fe en el Budismo Nichiren. Cuando mi familia comenzó a participar en las actividades de la SGIV ya se había tomado una especie de pauta general para la estructura de la Zadankay. El maestro de ceremonia o "MC" era figura fundamental, quien conducía el tema de estudio igual, las experiencias leídas eran contundentes de una forma u otra, incluso se incluía algo musical con mucha regularidad. Eran menos Grupos, así que las variaciones no eran muchas.

Mientras la SGIV iba creciendo con la formación de nuevos Grupos por todo el país, se hizo natural que ciertas cosas se tomaran como las "pautas generales" y se aprendiera esa "forma" de hacer las cosas. Es lógico y natural que haya sucedido así. Los Grupos y líderes más nuevos requerían de esas pautas para sentir que hacían las cosas de la mejor manera posible, que hacían "lo correcto", de ahí que estos esquemas se convirtieran en "norma" general a la hora de preparar o planificar una Zadankay (reunión para sentarse a dialogar). El resultado ha sido que a través de los años esos esquemas y pautas se sigan concibiendo como especies de normas incambiables, sin duda paradigmas de lo que realmente "es" una Zadankay. Hoy en día encuentro Grupos que esa pauta de "sentarse a dialogar" no es tal cosa y son escenarios para monólogos, esquemas rígidos, diálogos pesados y lentos, y obviamente resulta complejo que las personas que llegan por primera vez mantengan su ritmo de participación y asistencia, porque sencillamente se aburren o se cansan.

Por otro lado hay Grupos que han intentado brincar esa barrera del esquema rígido, cambiando el orden de las cosas, introduciendo dinámicas para "romper el hielo", incluyendo actos culturales sencillos, asignando alguna participación a los niños, etc. Todas cosas válidas y por supuesto aplaudibles por nacer del objetivo de alegrar el ambiente, dinamizar el ritmo de la actividad, etc. Sin embargo la experiencia marca la pauta: cambiar la forma sin revisar el fondo no genera los resultados esperados del todo.

Ese fondo es el que creo jamás debemos perder de vista, el diálogo debe ser el protagonista!!! Eso sólo es posible, creo, cuando los líderes que conducen la actividad llegan con toda la disposición a brindar experiencias de vida a aquellos que se acercan por primera vez, brindar aliento y esperanza a aquellos que inician su práctica; y además orientación firme y contundente a quienes ya practican. Ante la pregunta ¿todo eso es posible en el mismo escenario? Sólo remito a lo que aparece en la Nueva Revolución Humana cuando cuenta las actividades donde estaba presente Ikeda Sensei. Era capaz de invitar a practicar a esos familiares que recién conocían el Budismo Nichiren de la Soka Gakkai; era capaz de brindar aliento y esperanza a quienes ya practicaban y brindar la orientación precisa a los líderes de cada Grupo. Todo, en el mismo escenario. Siento que cada uno de nosotros, que desea contribuir con el verdadero objetivo de la actividad para "sentarse a dialogar", encuentra en el ejemplo de Ikeda Sensei la pauta para nuestras acciones y mucho más importante, para la fuente de esas acciones: el auténtico amor compasivo del Bodisatva de la Tierra.

Y es que creo que esa es la mejor manera de describir la condición de vida de quien llega a una reunión de diálogo con la actitud de contribuir al desarrollo de la fe de cada asistente, es un Bodisatva de la Tierra. Y resulta que en el Sutra del Loto se describe a estos como ágiles en el diálogo, que no temen a preguntas difíciles… al menos esas dos características jamás las olvido y representan un gran estímulo.

Siempre imagino Grupos donde al finalizar el gonguio se salude a todos los asistentes y, luego de saber si llegan personas por primera vez, de inmediato pasemos a conocer qué piensa, qué siente, qué conoce de lo que está experimentando, ofreciéndole totalmente el escenario para que pregunte lo que desee. Es obvio que algunos serán más extrovertidos que otros, que algunos sentirán más confianza que otros, pero creo que lo más importante es confirmarle nuestra disposición a conversar sobre lo que desee. 

Por otro lado creo un error seguir incluyendo puntos "obligatorios" en el programa, por ejemplo la explicación de Budismo, Nam Miojo Rengue Kio, Soka Gakkai y a veces algo más, la mayoría de las veces con lecturas de "cortas" reseñas, pensando que ofrecer información básica a aquellos que llegan por primera vez. Confirmo que lo considero un error, porque toda esa información no quedará grabada en la mente de quien llega por primera vez, cuando mucho recordará pedazos o frases de lo que escuchó. Es obvio que la inclusión de estos puntos se hizo pensando en ofrecer esa información básica, pero también desde hace muchos, mucho años, se hablaba que esas cosas debían ser transmitidas por quien lleva a la persona a la actividad ANTES de llegar. También es obvio que eso no sucede siempre, así que en el Grupo se incluyó la explicación de estos puntos pensando también en la "participación" en el programa de más personas. Mi solicitud de siempre es ponerse en los zapatos de esa persona que recién llega y pensar si realmente me interesa escuchar esas reseñas explicativas, leídas la mayoría de las veces, o si me interesaría preguntar otras cosas, o incluso escuchar lo que desean transmitirme pero de una manera más natural y fresca, no tan rígida como la lectura que se ha acostumbrado.

Siempre siguiendo con el objetivo de la fluidez, el dinamismo, la calidez, cuando se llega al "tema para dialogar" (como se llama hoy en día dicha sección en el Seikyo Criollo) siempre llego con una expectativa de "cómo será". Siempre agradezco la buena fortuna de haber conocido decenas de Grupos en todo el país, así que también he podido conocer cientos de personas que han conducido estos "temas para dialogar" en las Zadankay. Confirmo de manera enfática que considero tan sólo este punto como una fuente incalculable de agradecimiento por la oportunidad de aprender de tantas, tantas personas.

Personas con excelentes recursos de oratoria, otras con pocos; algunos con dificultades para leer de manera fluida, otros que usan láminas o dinámicas para enfatizar algún punto del texto; personas muy mayores, niños, jóvenes estudiantes acostumbrados a hacer "exposiciones"; personas muy cálidas, otros muy rudos en sus maneras; algunos muy nerviosos, otros con una seguridad envidiable… Cientos de personas de las que sin ninguna duda algo he aprendido, algo me han dejado en su conducción de este punto de la Zadankay. Con todas las diferencias que puedan haber existido de una a otra, sin temor a equivocarme confirmo que lo que deja una huella imborrable en quienes participan de una Zadankay fue el esfuerzo que dicha persona puso para acercarlos al Budismo Nichiren, a la Gakkai y a Sensei. Eso es algo que, aunque no parezca evidente, queda grabado en el corazón de todos los presentes, porque SALE del corazón.

El asunto está cuando eso NO sale del corazón, sino de la necesidad de ser escuchado, de la necesidad de protagonismo, de la irresistible necesidad de transmitir "lo que sé", lo bien que me manejo en escena, es decir de cualquier condición de vida menos de la del Bodisatva de la Tierra… 

Todavía con mucho que decir sobre la Zadankay…

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Orbitar la Ley Mística

ÓRBITA: 1. Trayectoria curva que describe un cuerpo en su movimiento alrededor de un centro. 2. Ámbito en que se percibe la influencia de al...