domingo, 2 de enero de 2022

Cumpleaños de Daisaku Ikeda

Muy buenas noches a todos!!!

Hoy, 2 de enero, Daisaku Ikeda (1928) cumple 94 años.

Es un individuo que su currículo habla por sí mismo, no es necesario dar mucho detalle sobre todo lo que ha logrado. En todo caso, para los que desean conocer más detalle de sus logros y biografía pueden entrar a https://www.daisakuikeda.org/es/

Por esto, cada inicio de año es muy particular para nosotros los miembros de la Soka Gakkai, porque el 1ro de enero celebramos el inicio de un nuevo año, y el 2 de enero aprovechamos para revisar y confirmar cuán cerca estamos del "sueño del mentor". Así que cada uno de nosotros tiene la oportunidad de renovar con mucha conciencia este nivel de compromiso que nos toca asumir con ese "sueño", de lograr la felicidad de todas las personas a nuestro alrededor.

Daisaku Ikeda sufrió la guerra en primera persona, sufrió la pérdida de su hermano mayor, su madre que fue muy longeva mereció todo su respeto y cuidado hasta el último de sus días. Como padre, sufrió la muerte de su segundo hijo. Es un hombre que sabe muy bien qué es sufrir, pero más aún, conoce de primera mano qué es sobrepasar el sufrimiento, vencer, triunfar, sobreponerse a las dificultades de enfermedad, económicas, familiares, incluso las de la sociedad, país y el mundo.

Siempre, siempre, vamos a recibir la invitación de nuestros compañeros miembros con más experiencia, esos que tienen un gran proceso de revolución humana, a acercarnos de manera consciente al mentor, a su legado, su labor actual y futura, con la firme determinación de tomar su ejemplo de lucha contra las propias funciones negativas de la vida y avanzar en nuestra revolución humana, manifestar la Budeidad y vivir la buena fortuna que acumulamos al contribuir al kosen-rufu del lugar donde estamos.

Esa es la misión de Daisaku Ikeda, mostrarnos ese ejemplo de lucha. Nuestra misión, individual y con nuestro propio tiempo, es asumirnos como discípulos.

Abrazo para todos y feliz cumpleaños a Daisaku Ikeda!

sábado, 1 de enero de 2022

Feliz y victorioso 2022!

Muy buen día e inicio de año para todos!!!

En la reunión del pasado 18 de noviembre realizada en Japón, el señor Hiromasa leyó el mensaje que escribió el presidente Ikeda para ese día.

En el mensaje, el presidente Ikeda cita estas palabras de una carta de Nichiren: "El sabio que trabaje para propagar los cinco ideogramas de la Ley Mística, aunque sea de muy humilde posición, deber ser venerado...".

El sabio = toda persona que propague la Ley Mística.

Cinco ideogramas = Mio Jo Ren Gue Kio (título del Sutra del loto).

Ley Mística = Nam Miojo Rengue Kio.

Ser venerado = ser respetado, valorado, apreciado, reconocido, pero no "por los demás", sino por un hecho de causa y efecto, por la propia Ley Mística, que nos garantiza inmensa buena fortuna por propagar Nam Miojo Rengue Kio.

Entonces, cuando compartimos Nam Miojo Rengue Kio con los demás, SOMOS sabios, y recibimos el reconocimiento de la propia Ley Mística universal, a través de inmensa buena fortuna y protección a nuestra vida y a todos a nuestro alrededor. Por eso el inmenso valor de propagar el Nam Miojo Rengue Kio e inspirar a otros a que reciban su Gojonzon.

Aprovechemos este 2022 para propagar la Ley Mística a todo nuestro alrededor!!!

domingo, 29 de noviembre de 2020

Establecer un vínculo, desarrollarlo y mantenerlo... En cuarentena.

Hablar de la cuarentena da para días y días escribiendo lo que para cada uno ha sido vivir estos tiempos inéditos. Nuestras vivencias son únicas. Por otro lado, aún en distanciamiento físico los vínculos se mantienen, dependiendo de cada uno mejoran o empeoran, pero no dejan de existir. Más aún, en confinamiento hemos creado nuevos vínculos. Porque lo humano implica eso, estar vinculado, lo cerca o lejos físicamente hablando no elimina nuestros vínculos, sólo modifica cómo los vivimos.

Soy de familia muy grande sobre todo del lado materno, pero salí de mi país natal (Perú) con 5 años, así que no pude convivir cerca físicamente con esa gran familia. Mi infancia, adolescencia y adultez la viví con mi pequeño núcleo familiar de mis dos padres, y mis dos hermanos menores.

Mi hermana menor decidió irse a vivir a Perú hace ya casi 5 años. Mis padres decidieron ir a acompañarla hace ya tres. Con la cuarentena se hizo imposible planificar un regreso eventual de ellos, así que tenemos ya todos estos años sin vernos "frente a frente". Acá seguimos mi hermano y yo cada uno con su núcleo familiar.

Crecí entonces manejando de primera mano el tener vínculos afectivos muy fuertes con distancias físicas muy lejanas. De niño y adolescente me escribía cartas con mis abuelas, mínimo postales (cosa que sólo mi generación entenderá de qué hablo). Con mis primos compartí poco no sólo porque la mayoría son menores que yo, sino que además la tecnología nos fue acercando ya de grandes. Así que los vínculos más cercanos físicamente hablando siempre fue con personas que "elegí" tener cerca, amigos y compañeros, de esos que aparecen en nuestra vida por karma, ese vínculo que trasciende tiempo y espacio.

Como costumbre natural asumimos esos familiares postizos, unos por motivación propia, otros porque tus padres los hacen estar presentes en tu vida. Sea como fuere crecí con gente muy querida y con quienes mantengo aún esos vínculos afectivos fuertes y sólidos. Con otros, pues no. O, la distancia física fue poniendo el vínculo en desuso, o, aún cerca en distancia, nuestras vidas dejaron de compartir cosas en común que también hicieron al vínculo menos presente.

La cuarentena hizo que todo lo "normal" dejara de serlo y nos hemos ido adaptando, algunos con menos destreza que otros, a trascender la distancia física para valorar de manera distinta el vínculo que tenemos con todos nuestro seres queridos, conocidos y no tan queridos también.

La videollamada pasó a ser algo necesario, la app de mensajería y las redes sociales más usadas, abrimos nuestro rango de acción "digital" o "virtual" para poder sentirnos cerca de los que necesitamos cerca. Bien sea por necesidades afectivas o por cumplir con responsabilidades, hemos vivido tiempos donde el valor del vínculo ha sido protagonista por excelencia de nuestro día a día. ¿Con cuántos he podido conversar? ¿Quiénes me respondieron? ¿Cómo me respondieron? Han sido interrogantes que marcan mi día a día en cuarentena en cualquier ámbito digital/virtual y obviamente respondiendo a esa necesidad o responsabilidad que asumo.

Desde lo laboral, necesitamos estar cerca de los jefes, empleados, clientes o usuarios. Desde lo académico, necesitamos estar cerca de nuestros estudiantes, compañeros o profesores/instructores. Desde lo afectivo, necesitamos sentirnos cerca de nuestros seres queridos. Aún cuando la cuarentena ha sido la excusa perfecta para no estar cerca "del otro" que no quiero, o para no asumir la responsabilidad que no quiero, siempre tendremos necesidades humanas básicas para que busquemos cómo aprovechar los vínculos que necesitamos.

El budismo expone el "origen dependiente", que en resumen implica que todos estamos relacionados por hilos invisibles pero irrompibles que trascienden el tiempo y el espacio, y que responden a lo que hemos construido con nuestras acciones, palabras y pensamientos. Así, estamos vinculados con nuestra familia, amigos, vecinos, compañeros, queridos o no, y al final con toda la humanidad, por ese origen dependiente que responde al karma que hemos creado individual y colectivamente.

Por ese origen dependiente, lo que hace o le sucede a uno de mis seres queridos, me afecta, me involucra, repercute en mi vida. Igualmente, mis acciones, palabras y pensamientos también impactan en quienes están vinculados a mí. Lo que digo o dejo de decir, lo que hago o dejo de hacer, e incluso lo que pienso, impacta en la vida de quienes están vinculados a mi vida. Como la piedrita que cae en el agua y genera ondas que se esparcen por todo el estanque, nuestras acciones impactan la vida del resto en un alcance que no somos capaces de captar y apreciar en la mayoría de los casos.

Quien logra darse cuenta y asumir la validez de esta teoría filosófica budista le otorga un valor mucho más profundo a los vínculos con quien le rodea, a sus acciones, expresiones, gestos hacia sus seres queridos cerca o lejos físicamente. Conocer este principio y convertirlo en base de nuestra cotidianidad convierte a cada instante en algo valioso, único e irrepetible, porque el mensaje enviado o recibido, la llamada realizada o atendida, el encuentro planificado o fortuito, se asume como respuesta o consecuencia a lo kármico presente en ese vínculo, y a su vez como la causa para mejorar y aprovechar al máximo cómo deseo transformar ese vínculo para mejor.

Tengo seres queridos cerca y lejos (físicamente), personas a mi responsabilidad cerca y lejos, y la labor de todos los días es darle valor a cada vida que me rodea. No siempre lo logro, pero la tarea está en mantener el esfuerzo siempre presente. No todos los días vamos a conectarnos con todos nuestros seres queridos o de quienes somos responsables, pero la tarea es mantener en nuestro corazón el deseo del bienestar y felicidad de todos los vinculados a nuestra vida.

En todos estos meses de cuarentena he logrado profundizar el vínculo humano con más personas a mi alrededor. Familiares, vecinos que pasaron a ser amigos, referidos de otras personas con quienes establecí un buen vínculo humano, y muy especialmente retomar el vínculo con quienes se había pausado por distintos motivos. Cada ser que ha pasado a ser especial en mi vida durante esta cuarentena le da un "signo positivo" a lo vivido en estos meses de crisis mundial.

Porque somos más humanos en la medida que expresamos ese humanismo y eso implica cómo nos vinculados con quien nos rodea "kármicamente" hablando. Que la cuarentena nos haya hecho más hábiles para expresarnos a través de todos los medios digitales/virtuales y sentirnos más cerca de nuestros seres queridos y compañeros apreciados, tiene un valor inmenso en nuestra vida, enriquece nuestra existencia y nos otorga mayores recursos para seguir venciendo las dificultades propias de la crisis mundial.

Ofrecer y recibir ánimo, cariño, cuidados, atenciones, hacen que las dificultades económicas, de salud, o de cualquier otra índole se enfrenten con más energía vital, porque producto de esa simbiosis con quienes estamos vinculados nuestra vida se expande desarrollando nuevas capacidades, buscando y encontrando nuevas alternativas. Aunque parezca complejo de comprender, aún en momentos donde sentimos desánimo, el preocuparnos por enviar un mensaje de ánimo y aliento a otro extrae un potencial propio a veces desconocido que termina por darnos la energía vital que no sabíamos de dónde sacarla. Es una de las formas en que el valor del vínculo humano se manifiesta.

Mi práctica religiosa (entonar Nam Miojo Rengue Kio), sumado a mi participación activa en la organización a la que pertenezco (Soka Gakkai), me brindan la herramienta y el escenario para darle el supremo valor a cada vínculo que va teniendo presencia en mi vida, incluyendo a los que no disfruto, porque de esos también se extrae un valioso aprendizaje. Mientras mantengo mi práctica y participación en las actividades de la SGIV, voy sintiendo cómo cada vínculo que vivo alimentan mi existencia. Mi familia, mis vecinos, mis amigos, mis compañeros, mis clientes, mis proveedores, todos cumplen una misión irremplazable en mi vida para saberme más humano, para actuar de manera más humanista, aún dentro de la burbuja digital/virtual que la cuarentena nos hace vivir. Sigo procesando mis relaciones interpersonales con el mayor respeto y aprecio por todo lo que ofrecen y me permiten ofrecer.

No permitamos que la cuarentena nos quite nuestra esencia humana: vincularnos desde nuestro humanismo.

A todos los que les llegue este relato, mi eterno agradecimiento tan sólo por estar vinculado a mi vida.

Seguimos juntos, en el daimoku, en la vida.

viernes, 20 de noviembre de 2020

Izquierda o derecha? Soy ambidiestro.

En estos días, una de mis primas puso un video en sus redes sobre "la izquierda y la derecha". Es uno de esos cortos videos que llevan buen mensaje resumido. Hecho en Colombia, aborda la historia de lo que hoy conocemos como tendencias políticas de "izquierda y derecha".


Hace muchos años, un chico mucho más joven que yo que estudiaba en ese entonces Filosofía (desconozco si terminó su carrera), conversaba conmigo en una costumbre que llegamos a tener cada vez que compartíamos alguna actividad. Personalmente siempre disfruté esas conversas con este chamo.

En una oportunidad abordamos el tema de las tendencias políticas. Él, formado en una familia de izquierda, me daba una perspectiva muy "amena" de lo que implica SER de izquierda. Yo, siempre disfruto de escuchar las distintas perspectivas que se pueden tener sobre la realidad, lo que vive y enfrenta el ser humano, y que sirve de base para su interacción con lo que lo rodea. En esa conversa encontré una postura más amena de lo qué significa ser de izquierda desde sus principios básicos.

En el video que posteaba mi prima, se resume la historia de cómo se originan esas "identidades" ideológicas o políticas, allá por la revolución francesa. Además de hacer interesante la historia, el desarrollo de ese corto animado va "ampliando" la interpretación que se ha venido asumiendo de esa izquierda y derecha, logrando hacer más "vivo" el uso en la actualidad de esos términos, que al final terminan encerrando de manera innecesaria a la postura que pueda tener una persona sobre el desarrollo de sus ideas, principios y valores.

Incluso creo que la resolución final del corto video, que invita a comprender de manera más amplia cómo cada uno de nosotros debería abordar temas y posturas, queda corto desde la perspectiva de una filosofía de vida, como la que practico, el Budismo Nichiren de la Soka Gakkai.

Asumiendo imposible que dejen de usarse estos términos (izquierda y derecha) que tienen algo más de par de siglos de uso, nos toca no sólo seguir conviviendo con ellos sino adaptarnos a su uso e inclusive aprender a irlos dejando en desuso de manera individual, que en algún momento se hará colectivo.

El convivir con estas tendencias que están en extremos no es sencillo para el desarrollo de nuestras relaciones interpersonales. En algunas familias puede ser incluso violenta la relación producto de posturas políticas extremas. En Venezuela ya conocemos eso, pero no es propio de nosotros, en toda sociedad donde se vivan las políticas extremas esto se verá más frecuentemente.

Los políticos usan estos extremos, son su mejor recurso para ganar seguidores y enfrentar adversarios. Poner al adversario en el otro extremo es un recurso universal para ganar adeptos a "mi extremo". La cultura de desarrollar políticas "de centro" no ha sido lo más frecuente en la historia de la humanidad. Y por supuesto que hay una razón lógica para eso.

Ser de centro no hace sencillo ganar seguidores, porque implica desarrollar una postura que 
motive a encontrar coincidencias, a valorar diferencias, a incluir ideas contrarias en un mismo plan de trabajo. Implica tener el coraje para desechar posturas contrarias al objetivo principal sin menosprecio, sino con la sabiduría de reconocer qué y quién participa de la intención primaria, y quién busca sólo ganancia propia.

Tener una postura del "Camino Medio" incluso puede ganar más adversarios que seguidores. Los extremos resultan más atrayentes por la naturaleza básica del ser humano a buscar culpables de nuestras desventuras, reales o no. Los extremos jamás aceptarán la responsabilidad total de los sucesos, siempre "el otro extremo" será el culpable de lo que no se resuelve.

La postura el Camino Medio implica reconocer los propios errores, corregirlos, aprender de ellos. Eso no es posible en extremos.

Desde pequeño jugué fútbol, tengo recuerdos grabados jugando en un lugar donde yo todavía no tenía 5 años. Crecí jugando en todo lugar y con cualquier pelota que apareciera. Fuí muy bueno (tiempo pasado). Y desde siempre, zurdo. Cuando ya estaba en la escuela mi afición a los deportes se fue ampliando, el beisbol y el basket y otros tantos también me atrajeron siempre. Para esos deportes, siempre fui derecho. Si voy a jugar Ping-Pong, estaré más cómodo con la zurda, pero podría jugar con la derecha. Escribo con la zurda, se me hace muy difícil hacerlo con la derecha... Y así, podría seguir describiendo cosas en las que siento más naturalidad y comodidad actuando con mi lado zurdo o con mi lado diestro.

Ya de adulto fui conociendo los prejuicios que se han tenido en algunas etapas de la historia de la humanidad contra los zurdos, mínimo "porque no es normal", pero hasta identidad "diabólica" hemos tenido. Mi madre me cuenta que mi abuela me obligaba a usar la derecha para escribir y ella tuvo que ponerse firme para que permitiera mi zurdeza.

En definitiva, por usar ambos lados de manera natural o impulsado a hacerlo, me acostumbré a ver las cosas siempre usando la totalidad de mi cerebro, no sólo un lado más que el otro. A todo lo anterior le sumo que crecí en un hogar donde la filosofía budista, la práctica religiosa del Budismo Nichiren en la Soka Gakkai me ha inspirado literalmente toda mi vida, a actuar siempre buscando "el camino medio".

Creo en el libre mercado, pero me preocupa la mala distribución y uso de las riquezas naturales. Creo en la libertad religiosa, pero no estaré de acuerdo en las posturas religiosas extremas o no humanistas que limitan la libertad del ser humano y atentan contra la vida en sí misma. Creo en la diversidad de género, sexual o cualquier tipo, pero no avalo el irrespeto o la "supremacía de las minorías" que exigen aprobación de la mayoría de forma obligatoria. Creo en el potencial y el esfuerzo propio, pero si puedo apoyar a alguien en extrema necesidad, lo haré. Creo en la democracia, pero detesto la demagogia y el populismo.

Y así, seguiré creyendo en lo que decido creer, seguiré reconociendo lo equivocado que estaba al creer en unas cosas y conocer nuevas tendencias de pensamiento, nuevos planteamientos, nuevas ideas. Y me seguiré negando a ponerme en la derecha o la izquierda, por estar absolutamente convencido que es inviable la evolución de las sociedades mientras se viva en extremos.

No expongo que los extremos sean malos per se, creo que no se pueden aceptar acciones que atenten contra la vida, la libertad de pensamiento, la libertad religiosa, el derecho a la vida. Creo que en ese extremo debemos identificarnos, sin embargo la humanidad seguirá viviendo la manifestación de culturas, sociedades que siguen siendo contrarias a este extremo y se sitúan al otro lado. Ahí no vale izquierda o derecha, ahí se aplica el humanismo o el no humanismo.

Vivir basados en el Camino Medio no implica descartar extremos, más bien inspira a encontrar valor en cada extremo, qué puede usarse para enriquecer la experiencia de vivir, enriquecer el desarrollo de sociedades y comunidades, qué sirve para enriquecer la calidad de vida de cada individuo. Siendo un individuo que me identifico con una filosofía de vida muy enraizada en mi acción y mi postura ante la vida en todos sus aspectos, hago el esfuerzo conciente por reconocer el valor en cada extremo, en rechazar lo que no crea valor, tratando de desarrollar la sabiduría que me permita reconocer errores, corregirlos y volver a actuar creando valor.

Es una tarea de cada instante, no es una condición a la que "se llega" y ya no cambia. La vida cambia, y genera el cambio en todo el entorno, y mientras hacemos el esfuerzo por actuar basados en el Camino Medio ese cambio en la vida y el entorno va siendo armonioso, dinámico, humano.

Tengo amigos y familiares, que políticamente pueden identificarse abiertamente en la izquierda, y defenderán sus planteamientos a capa y espada. Identificados con la derecha quizás tenga más seres queridos, pero en ningún caso rechazo a ninguno por ser quien son, puedo rechazar sus ideas, sus planteamientos sobre lo que "debe hacerse", pero son MIS SERES QUERIDOS. Y esa es mi decisión.

En todos los aspectos de mi vida seguiré intentando aplicar la filosofía del Camino Medio, mi filosofía religiosa me sigue inspirando a eso. Mi práctica religiosa diaria fortalece esa decisión, así que seguiré inspirando a quien me rodea a aplicar la misma filosofía religiosa, o una distinta pero que comparta una postura similar. Creo que al final esa debería ser la labor común de todos.

A mi familia, mis amigos, todos, mi más profundo deseo de su felicidad y éxito.

jueves, 26 de marzo de 2020

Prestar atención

¿Cómo abordar el tema de la pandemia sin causar pánico? ¿Cómo enfocar la vida cuando la cotidianidad cambió tan radicalmente en un instante? ¿Hay que pensar en el futuro, cuando la incertidumbre no nos permite saber qué va a pasar mañana? Caben muchas más preguntas y la premisa puede seguir siendo la misma: cada uno tendrá que encontrar la respuesta a cómo ir sobrellevando esta realidad tan pero tan complicada.

Mientras todo parece indicar que lo que acostumbramos antes dejará de ser costumbre, al menos por varios meses hacia adelante, es imposible saber no sólo el momento, sino qué pasará cuando el aislamiento social ya no sea necesario. Salir de casa (#QuedateEnCasa - #YoMeQuedoEnCasa), ir a trabajar, clientes, empleadores, ingresos, deudas... son cosas que hoy son imposibles de estimar la cuota de atención que nos devengarán en ese futuro impreciso.

Todo lo que pensamos hoy, del corto y mediano plazo, todo está impregnado de nuestra filosofía de vida, de nuestros valores, lo que está grabado en nuestro espíritu y corazón. Abordar la situación con pánico y miedo, es más que normal y humano, pero también lo es la esperanza y confianza en nuestra capacidad de atraer la protección y la buena fortuna. También es humano sentir indiferencia, la insensatez, la irresponsabilidad, el salvajismo y la animalidad; también son expresiones humanas. Como igualmente lo son la responsabilidad individual y cívica, la empatía, la resiliencia y el respeto a la dignidad de la vida. Sea de una u otra fuente, nuestro pensamiento, palabra y acción surgirá con un impacto distinto, no sólo hacia los demás, sino hacia nuestro propio destino inmediato y posterior.

Practico la filosofía religiosa del Budismo Nichiren de la Soka Gakkai y todo lo que pienso y proceso procuro que surga de lo que esta filosofía religiosa expone sobre la vida, y espero que quienes lo practican compartan una postura similar, y los que no, encuentren una fuente adicional a su propia postura filosófica de vida.

Es tan complejo vivir sin poder salir de casa cuando uno lo desee, tener los recursos suficientes para abastecerse uno mismo y a los suyos, tener seguridad de atención médica apropiada y oportuna. No es nada alentador el panorama, y dependiendo del lugar en el mundo donde se viva, el panorama puede ser aún más desalentador. ¿De dónde obtener una postura esperanzadora, llena de convicción y certeza de lograr superar toda dificultad? De nuestra filosofía, de nuestra religión. Quienes no profesan una religión, igual basan sus acciones en patrones de pensamiento, en convicciones desarrolladas en el tiempo, Así que quien posea una filosofía de vida que le brinde estos valores para sobreponerse ante cualquier dificultad, ¡bien por usted!

El día a día que enfrentamos hoy no sólo nos llena de incertidumbre, sino que consume nuestra energía vital pensando qué sucederá, qué pasará, cómo lograré sobrevivir a lo complejo de la situación. Y la mente se envuelve en un proceso de deterioro vital que incluso impacta en el resto del cuerpo. Por eso, estar sanos implica cuerpo y mente, y para esto último se requiere de fortaleza y mucha sabiduría que surge de esta fe (religión) o convicción por una filosofía de vida proactiva.

Vivir el hoy requiere de recursos, pero más que económicos o de insumos, recursos humanos que nos permitan procesar con firmeza y convicción esta situación de tiempo indeterminado. Necesitamos confiar, en nadie más que en nosotros mismos, de que somos capaces de vencer toda dificultad, sí, pero también que contamos con la capacitad para atraer la protección y buena fortuna que necesitamos junto a los nuestros, que tenemos el potencial para conectarnos con las mejores personas alrededor, las circunstancias adecuadas para estar protegidos, los recursos que necesitamos para vivir y atender a los nuestros, incluso alcanzar a brindar apoyo a quien nos rodea.

Esto, más que "pensarlo", implica actuar con esa convicción, desde la perspectiva religiosa implica realizar el daimoku que expone el Budismo Nichiren como la causa fundamental para transformar nuestra situación. Actuar, en el Budismo Nichiren, comienza por el daimoku con convicción en manifestar nuestro máximo potencial, que implica sabiduría, esperanza, fortaleza, energía vital, etc.

Dentro de estas capacidades máximas que extraemos con el daimoku, la sabiduría nos permite comprender con mayor profundidad los sucesos que suceden a nuestro alrededor, prestando atención a todo lo que se debe corregir, individual y colectivamente. Cuando nuestra vida se expresa con más sabiduría, entendemos que las medidas para frenar la pandemia son lógicas, pertinentes, adecuadas, necesarias y precisas según se aplican en distintos lugares. Y sabiduría es lo contrario a estupidez o ignorancia.

En un documental, Bill Gates cuenta cómo costó realizar sus campañas de vacunación en África porque líderes comunales, algunos con rol religioso de peso, promovían que esas campañas eran mecanismos de control del gobierno, y por esto las epidemias no lograban frenarse. Sólo cuando estos líderes caían enfermos aceptaban vacunarse. Él mismo tuvo que ir hasta estas localidades y conversar con estos líderes comunales/religiosos y convencerlos de lo conveniente de vacunar a todos.

Todavía hay tribus africanas donde se mutilan niñas, pueblos en medio oriente donde la gente trabaja en condiciones de esclavitud, matrimonios arreglados con niñas y niños en diferentes culturas, y lo que hoy nos golpea: comunidades en China donde comer animales salvajes y exóticos es "tradición". En otro documental un doctor especialista Indio decía que mientras estos mercados de animales salvajes/exóticos PARA COMER persistan, estas enfermedades seguirán apareciendo, porque estos virus EXISTEN en esos animales y pasan a los humanos en estos mercados... costumbre y "tradiciones".

Todo lo anterior sucede como manifestación contraria a sabiduría y después de 10 mil años de civilización (primeros pueblos y ciudades). ¿Por qué? El budismo expone que así como existe la Budeidad, existe la oscuridad fundamental. El bien y el mal se acompañan eternamente en una batalla que no dejará de existir, buscando que la motivación del ser humano sea vencer esta oscuridad con más frecuencia y contundencia cada vez.

El tráfico de drogas, de armas, de seres humanos, de órganos, las guerras y genocidios, seguirán existiendo mientras haya seres humanos que lleven a cabo estas actividades. Aunque podemos exponer con propiedad que estas son individuos en Animalidad, no son animales, son personas. Y todo esto funciona como causas que hacemos como género, que gravan en el destino de la humanidad todo lo contrario al bienestar como género.

Esas acciones que el género humano realiza atentando contra la dignidad del ser humano, son combatidas con las acciones basadas en la solidaridad, el respeto, el pensar en la felicidad tanto de nosotros como de los nuestros, de todos. Acciones como las que realizamos los miembros y amigos de la Soka Gakkai y de todas esas organizaciones que piensan en que la vida es lo más valioso, no las instituciones, gobiernos o bienes, LA VIDA. Educar con una filosofía de no violencia, de respeto a la igualdad de género, en darle valor a las capacidades y no a las propiedades, esas son las acciones que combaten la oscuridad fundamental del ser humano. Pensar que los políticos, artistas, empresarios, no son más o mejores, sino individuos con funciones específicas, nos permite asignar valor a las verdaderas cualidades humanas.

Prestar atención a estos detalles nos permite reconocer que esas epidemias, hoy pandemia, responde a consecuencias que como género venimos creando. El virus es chino, vino de China, de su cultura y costumbre, pero salió de ahí al resto del planeta. Podemos darle cabida a cualquier teoría, una más conspirativa que otra, pero el resumen es que toda la humanidad está afectada, aunque haya sectores de más riesgo, todos estamos propensos a ser infectados y a infectar a otros.

Reconocer la necesidad y pertinencia de transformar las causas que originan esto es sabiduría, lo contrario es estupidez e ignorancia. Hay que prestar atención a cómo comprendemos este proceso.

Prestemos atención a nuestras prioridades. Debemos alimentarnos y estar sanos, atender la situación de nuestros seres queridos, de nuestros amigos y compañeros. Para algunos esto será más complejo que para otros, pero la garantía del Budismo Nichiren es que entonando Nam Miojo Rengue Kio construimos y atraemos las circunstancias que nos permiten alcanzar estos objetivos y todos los que nos propongamos.

Prestemos atención a nuestras convicciones, qué queremos que ocurra, cuál es nuestro deseo de "solución". Lo que queremos y pensamos puede surgir desde la sabiduría de la Budeidad o desde la oscuridad fundamental. A mis amigos y compañeros de la SGIV, prestemos atención a cuánto valor le estamos asignando al daimoku como acción primaria, a nuestros pensamientos, palabras y acciones, si provienen de nuestro esfuerzo por manifestar la Budeidad o de cualquiera de los Seis Caminos.

Escrito con mucho cariño pensando en la familia, en amigos y compañeros en Venezuela y el resto del mundo.

Luis Alberto.

sábado, 29 de julio de 2017

El inicio del cambio

Hoy, sea del "bando ideológico" que usted sea, debe compartir la apreciación de que "el desorden y el caos" predominan. Aun asumiendo responsablemente que cualquier apreciación sobre lo que sucede responde a la total subjetividad que cada uno tiene, hay "sucesos" que deben ser reprochables por cualquiera. La muerte violenta de cualquier persona, el desabastecimiento de medicinas y alimentos, la inseguridad consecuencia del malandraje desbordado, además de la falta de justicia o aplicación imparcial de la misma, cuerpos de seguridad causando inseguridad y miedo… y remata que mañana domingo 30 de julio está convocada una actividad que un lado promete como la solución definitiva a todos los problemas de Venezuela, mientras que yo comparto la postura de que es una nefasta opción desde su concepción. Decido NO participar e incluso pienso que debería ser la expresión de protesta más explícita de la mayoría, pero no renuncio a la postura de respetar la decisión de cualquiera que desee hacerlo.

Acepto y comprendo que lo anterior puede causar un total desacuerdo en algunos, sin embargo sabemos que la subjetividad no sólo es normal, sino necesaria como individuos. En cualquier caso, escribo para compañeros miembros y amigos de la SGI de Venezuela, practicantes del Budismo Nichiren con apreciación igual, similar o distinta a lo anterior, pero con la postura de transformar lo que hace falta para lograr una sociedad venezolana con valores distintos a los que hoy predominan.

En mayor o menor medida todos estamos a la expectativa por lo que está sucediendo y con distintas posturas sobre lo que va a suceder. Por supuesto, muy influenciados por lo que dicen, escriben, o no dicen ni escriben, hacen o no, en fin… la influencia que ejercen los "actores políticos" y los protagonistas en la calle nos mantienen en una constante necesidad por desarrollar las mejores cualidades producto de nuestra práctica, porque de lo contrario los "senderos del mal" se convierten en nuestra tendencia básica.

Todo este panorama hace que tanto a nivel individual como compañeros pertenecientes a una organización (SGIV), caigamos en la continua duda sobre qué hacer, cómo actuar o proceder, porque sin duda somos ciudadanos partícipes de lo que vemos a nuestro alrededor, algunos más cerca del centro del "huracán" que otros (hoy en día miembros y sedes de Grupos han sido víctimas directas de la violencia); todos con la inquietud lógica sobre cómo abordar nuestra compleja situación manteniendo nuestra identidad como practicantes del Budismo Nichiren.

Quizás la última frase para algunos por momentos no sea tan "natural" o incluso nada cómoda. Porque es evidente que al reaccionar por instinto ante lo que sucede hoy en Venezuela resulta "un trabajo" el desarrollar la postura de sabiduría, coraje, esperanza y convicción que propone el Budismo Nichiren. Pero, esa es justamente la razón de nuestra práctica, actuar basados en la Budeidad que PODEMOS y DEBEMOS extraer con nuestro daimoku.

Cuando conversamos sobre política con cualquiera, sobre el análisis social de lo que sucede, incluso desde la perspectiva de la economía nacional, las propuestas sobre "lo necesario o más conveniente" pueden ser tan numerosas y distintas como individuos intervengan. Cada quien posee capacidad de análisis y resolución de las acciones que considera más convenientes, algunas serán radicales otras no tanto; algunas serán de fácil consenso y otras totalmente antagónicas. 

La esencia seguirá siendo la siguiente: las acciones que como individuo decido realizar serán totalmente válidas por ser "mi derecho" universal a la libertad de pensamiento y acción, más lo que buscamos los practicantes del Budismo Nichiren es que la raíz sea mi firme identificación con la postura del Bodisatvas de la Tierra. Esto, con todo el énfasis posible, es lo que creo termina siendo la base de nuestra práctica del Budismo Nichiren y nuestro activismo como miembros de la SGI de Venezuela. Si la motivación de nuestras acciones no surge de esta identidad, surgirán de cualquiera de los mundos distintos a la Budeidad, servirán como "curitas" que intentan cambiar el efecto y no la causa, sólo servirán para seguir reforzando el círculo viciosos de la violencia, corrupción, intolerancia e irrespeto por la dignidad de la vida. Nuevamente, sólo la acción que surge de la profunda y sincera convicción (FE) de corregir la CAUSA del mal que hoy predomina, puede generar el EFECTO deseado de una sociedad Venezolana donde la felicidad y la dignidad de todo individuo sean lo que mueva la política, la economía y cualquier aspecto que interviene en el desarrollo de una comunidad. Eso es ser un Buda en acción.

Lo que deseamos cambiar no puede sólo incluir los aspectos de forma: sistema político, judicial, económico, fiscal, comunitario, etc. Nuestro deseo de cambio debe reconocer que lo torcido o sucio que hoy predomina se basa en la manifestación desbordada de la avaricia y la perversión que se muestran a través del poco aprecio a la vida y al bienestar común. Es más importante acumular y mantener el poder y riquezas que el costo humano que ello produce. Eso se manifiesta desde los bachaqueros hasta los más altos corruptos acumuladores de cantidades groseras de dinero mal obtenido. Entonces, es imposible no reconocer que el cambio necesario está en lo que mueve y motiva a los individuos, no sólo los que hoy detentan algún poder, sino también en aquellos que nos rodean, incluso nosotros mismos. Quizás, la labor más compleja pero la más necesaria, es reconocer que en el propio corazón vive y sobrevive (a nuestra práctica continua) la esencia de la violencia, irrespeto, discriminación e intolerancia. Y sólo cuando reconocemos esta "realidad de la vida" y actuamos en consecuencia (hacemos daimoku con la fuerza necesaria), es que producimos el cambio que se necesita para que nuestra sociedad se convierta en lo que estoy seguro que todos deseamos: un escenario de personas dignas, respetadas y respetables, que piensan y actúan por el bienestar común.

El inicio de ese cambio comienza a revelarse con más claridad: somos los protagonistas de dicho cambio, porque se inicia en nosotros con el objetivo de generar la reacción en cadena necesaria para el cambio de más y más individuos. ¿Qué es lo que hace que esto sea tan complejo entonces? Que se necesita fe, fortaleza en nuestras convicciones, valentía y mucha paciencia, porque el cambio que TODOS queremos no se logra en semanas ni meses, serán años los necesarios para disfrutar de ese panorama que sé que todos moldeamos y dibujamos en nuestra mente.

El inicio del cambio de Venezuela surge en el momento que yo comprendo que es mi cambio el inicio, la transformación de mis maneras, de la forma en la que interactúo en mi entorno, en mi convencimiento de que cada acción, palabra y pensamiento que nace en mí ejerce una influencia en mi entorno. Cuando reconozco, acepto y uso esta conclusión, se inicia el cambio en Venezuela.

Una de las premisas más contundentes a la hora de "propagar" nuestra filosofía religiosa, es que NUESTRA ACTITUD es la mejor prueba real. Además de los beneficios y relatos sobre cómo experimentamos la validez del daimoku, la ACTITUD que mostramos en nuestras acciones es lo que termina "convenciendo" e inspirando a los otros y probar la entonación de Nam Miojo Rengue Kio. El diálogo reiterado sigue siendo que como practicantes del Budismo no escapamos de los problemas, dificultades, preocupaciones, "situación país" (incómoda la frase, cierto?), pero nuestra postura ante todo eso imbuida de Budeidad, no permite ser influenciados de manera negativa y más bien nos sirven como el escenario perfecto (el pantano) para realizar nuestra revolución humana (la flor de loto).

Entonces, el inicio del cambio que necesita Venezuela está en la profunda reflexión de cada uno de nosotros, los practicantes del Budismo Nichiren, miembros y amigos de la SGIV, sobre cómo nos estamos comportando, cómo está siendo nuestra conducta y qué mostramos a quienes nos rodean. La frase que viene de inmediato y destaca es la sentencia de Nichiren: "El propósito con el cual nació en este mundo el buda Sakyamuni, señor de las enseñanzas, yace en su comportamiento como ser humano" (Gosho "Las tres clases de tesoros").

Recordemos que Sakyamuni aplicó una filosofía, no se puede decir que estableció una práctica "religiosa", eso vino después. Nichiren estableció la práctica religiosa de ENTONAR Nam Miojo Rengue Kio, además de recitar los dos extractos del Sutra del loto, pero su firme sentencia fue que el beneficio de esta práctica es el manifestar la Budeidad en esta existencia, y eso podemos traducirlo como COMPORTARNOS como Budas en nuestra cotidianidad.

No se trata de entrar en polémicas sobre si lo anterior significa que entonces no tenemos "derecho" a preocuparnos, a molestarnos, a deprimirnos, a frustrarnos. Eso sería negar la existencia de los 10 Mundos y por supuesto va en contra de la teoría budista, pero la misma teoría, demostrada en la vida de Sakyamuni, Nichiren y los tres presidentes de la Soka Gakkai, enseña que justamente basados en esa teoría de los 10 Mundos, su principal preocupación y esfuerzo fue basar su accionar cotidiano en la manifestación de su Budeidad, ninguno de los otros nueve. Ojo, que ser un Bodisatva de la Tierra, dicho por Daisaku Ikeda, no es otra cosa que ser "un Buda actuando". (Esto último aparece en la explicación de los Diez Mundos en el libro "La vida, un enigma")

De acá hacia adelante lo que viene es la solicitud firme y enfática de motivarnos a la reflexión necesaria: ¿cómo está siendo mi comportamiento en la actual coyuntura venezolana? Para mí, el inicio del cambio que deseamos surge de esta preocupación. Mi actitud como padre, hijo, pareja, vecino, compañero, ciudadano, ¿surge de esta preocupación o no trasciende los "seis caminos"? No hay nada más incompatible con nuestra práctica que ser "señalado" por quienes nos rodean como "el negativo, gruñón, mal educado, grosero, quejoso", y así… Si nuestra práctica está activa, firme y consistente, incluso el análisis más crudo que compartamos resultará lleno de confianza en que la Ley de la Causalidad funciona de manera irremediable.

Por supuesto que la solicitud no es dejar de quejarnos o hasta soltar una mala palabra (muy sabroso dado el caso), sino en comprender la influencia directa que nuestras causas ejercen sobre nuestro entorno. Cada uno debe desarrollar su propia manera de revisar su actitud y acciones consecuentes en cada escenario de vida que tenemos. 

He mantenido una continua curiosidad por conocer el proceso de crecimiento de las organizaciones SGI más grandes, además de Japón por supuesto. En todos los casos las campañas de propagación destacan, pero con una característica que poco resaltamos: la propagación en la propia comunidad donde se vive. Es decir, por supuesto que los venezolanos estamos propagando, a mucha gente, cada vez son más los que conocen o han escuchado de Nam Miojo Rengue Kio. El detalle, la diferencia de las organizaciones que han crecido exponencialmente, es que la propagación se realizó seria y sistemáticamente en la propia comunidad donde vivía cada miembro. En Japón (con quienes no nos podemos comparar por asuntos de raíz cultural budista), la propagación que fue surgiendo en cada vecindario hizo que hoy sean los logros impresionantes que conocemos. Miembros propagando a sus propios vecinos, compartiendo - nuevamente - su comportamiento basado en la Ley Mística, hizo que la Soka Gakkai surgiera como un movimiento "social" importante, porque ofreció una herramienta realmente efectiva para la transformación de la vida de cada individuo, lo que produjo que cada comunidad fuese experimentando la supremacía de los valores budistas en el clima y ambiente de cada vecindario. Corea del Sur, Brasil, son otros dos ejemplos de lo anterior; comunidades logrando presencia de un núcleo considerable de personas practicantes del Budismo Nichiren produciendo el cambio "del aire" que se respira en sus cuadras.

Yo llegué a El Caribe (donde vivo) hace más de 35 años. Acá surgió uno de los primeros tres núcleos que tuvo la SGIV en sus inicios. Los primeros nuevos practicantes… Y no surgió distinto al resto de los Grupos de la SGI del mundo entero: un "primer practicante" le habló a otros, su conducta fue suficientemente atrayente para que otros probaran y así, cuando yo llegué, habían al menos 8 Gojonzon en dos cuadras. No la conocí, pero supe que fue una dama, esposa de ese "primer practicante" de El Caribe, quien hizo la mayor parte de la propagación. Después que muchos se mudaron, otros tantos que emigraron, otros fallecidos, hoy en día son 14, con muchos miembros alrededor de cada Gojonzon y muchos nuevos practicantes vecinos (unas 40 personas entre todos). El Caribe son tres calles y alrededor de 1.000 personas. Somos pocos porcentualmente, pero el núcleo sin duda ejerce una influencia en lo que sucede en la comunidad. No hay duda que si cada uno de nosotros comprende que el inicio del cambio de El Caribe arranca en lo que "proyectamos" al resto de los vecinos como producto de nuestra práctica, ese número crecerá exponencialmente. Desde el regreso de mi esposa de Brasil (junio de 2015) se reimpulsó el movimiento por el kosen-rufu en nuestras calles, con un ritmo de actividades muy dinámico y atrayente. Como resultado muchos ingresaron y otros tantos comenzaron a practicar, trayendo a nuevas personas de otras comunidades. Causalmente desde abril, iniciamos unas "Charlas sobre lo básico del Budismo" que brindamos a personas que no conocen nada o muy poco de Budismo, ofreciendo información básica sobre nuestra filosofía y práctica religiosa. Este lunes 31 concluye el 4 grupo desde que comenzamos en abril, han sido alrededor de 15 personas las que han participado y la mayoría ya está practicando diariamente y en su camino a ingresar como miembros de la SGIV.

Si cada practicante (PRACTICANTE, no sólo creyente) del Budismo Nichiren comienza a desarrollar esta convicción del inicio del cambio, cada calle, cuadra, vecindario, comunidad, comenzará a vivir una frecuencia vital distinta, donde la vida sea lo más valioso, donde el bien común sea natural, donde se trascienda el egoísmo. Considere todo lo anterior como una invitación, un recordatorio, pero como practicantes es incluso una obligación realizar este tipo de reflexión sobre nuestra conducta.

En un anterior escrito dije que cada quien decide cómo actuar en esta coyuntura social que vivimos, pero que cada acción DEBE surgir de nuestra Budeidad. De lo contrario no cambiamos karma, sólo reciclamos la mala fortuna.

¿Cómo nos perciben nuestros vecinos? ¿Cómo actuamos frente a compañeros? ¿Nuestro círculo de amigos reconoce como positivo el resultado de nuestra práctica? ¿Mis impresiones sobre lo que sucede en Venezuela causan rechazo o reconocimiento? No se trata de ser "alabados", sino respetados, valorados, apreciados. ESA es la mejor manera de mostrar la validez de nuestra práctica budista, desde el hogar hacia afuera. Si, incluso siendo practicante activo, uno produce rechazo en quienes nos rodean por mostrar actitud prepotente e irrespetuosa, no hay cambio en Venezuela. Si obtenemos rechazo de otros, pero por mantener postura digna, basada en el concepto del bien común, pensando en brindar bienestar a la mayoría, mostrando que no somos egoístas sino altruistas, incluso ese "rechazo" será motivo de propagación del Budismo en otros, una causa directa al cambio de nuestro entorno vecinal. Ese es el inicio del cambio.

A estas alturas ya todos los practicantes del Budismo Nichiren, miembros y amigos de la SGIV, sabemos que esto trasciende modificar conductas, es mucho más que cambios de maneras y formas de expresión. El producto de nuestra práctica se basa en la transformación de la raíz y motivación de nuestras acciones, en la frecuencia vital donde nos manejemos, en trascender el desánimo y la desesperanza a través de la profunda certeza en el cambio del destino propio y de nuestro país producto de MI revolución humana, unida a la revolución humana de cada vez más y más personas vinculadas al movimiento por el kosen-rufu de Venezuela.

Quien hace activismo político hágalo. Quienes tengamos otros escenarios para expresar nuestras opiniones políticas, aprovechemos dichos escenarios. Por otro lado, no compre barato y venda caro, no se aproveche de contratos con instituciones del estado donde sobre-facture para las "comisiones" pertinentes. No cause daño ni disfrute cuando se cause daño a otros. No convalide o justifique la violencia, no asigne un símbolo "+" o "-" a un acto violento dependiendo de quien lo genere. Finalmente, no piense que el cambio de sistema cambiará la vida, esa no es la explicación budista. La vía es el cambio de vida para que el sistema sea el apropiado. Lo anterior, por favor, entiéndalo como un diálogo dirigido totalmente al PRACTICANTE del budismo Nichiren y vinculado a la Soka Gakkai, porque es quien establece una escala de valores donde lo anterior no sólo es "lógico", sino consecuencia natural de la práctica asidua. Por otro lado, no es un atrevimiento para señalar que se debe o no cambiar "el sistema", esa opinión ya creo haberla hecho explícita desde el inicio.

En cualquier caso, seguiré siendo de los que estamos convencidos que el inicio del cambio en Venezuela arranca con las acciones que provienen de la Budeidad de cada uno de nosotros, individuos, pero unidos por la Ley de la Causalidad y el origen dependiente, que exponen el vínculo irrompible entre nuestros pensamientos, palabras y acciones y todo lo que nos rodea; desde la basura en la calle hasta el desarrollo de cada individuo y hogar de nuestra comunidad.

Hoy es el segundo día de la campaña propuesta por la DG de "60 horas de daimoku sostenido". Y es que el inicio de cualquier cambio, para los practicantes del Budismo, comienza y termina en el daimoku. Daimoku para sabiduría, coraje, esperanza, convicción, para atraer la buena fortuna que se manifieste en representantes políticos y sociales correctos y apropiados para los tiempos que vivimos, para que sin importar lo que suceda mañana o pasado seamos "imanes" que atraen los beneficios y la protección del entorno para ser dignos y vivir con dicha dignidad. En el momento que pensamos que el daimoku "no es suficiente, ¡hay que hacer otra cosa!", perdimos toda posibilidad de generar el cambio necesario por Venezuela. El daimoku PRODUCE la acción correcta y la palabra apropiada en el momento preciso.

Sigamos, el daimoku y la revolución humana que logramos son EL INICIO DEL CAMBIO.

[Nota: No se pierdan el Seikyo Criollo del tercer trimestre de 2017]

jueves, 18 de mayo de 2017

Ser budista, hoy, en Venezuela

Aunque el título suene regionalista, no lo es. Sólo es la forma en la que resumo lo que intento expresar como la postura que quienes practicamos el budismo Nichiren y somos miembros de la SGIV deberíamos tener presente en este momento más que nunca.

Al igual que todos, la preocupación por lo que vive nuestro país ocupa gran parte de nuestra energía vital, de nuestro tiempo vital, retumban en la propia mente tantas cosas que suceden y que uno piensa que deberían ser distintas, que deben ser distintas. Lo que sucede en Venezuela hoy, mayo de 2017, es el cúmulo de tantos desaciertos a nivel social, político, económico, ideológico, etc., pero al final, todos esos aspectos sólo reflejan el gran "desacierto mayor", la gran causa negativa que se ha venido filtrando e instaurando en la cotidianidad de nuestro país, y por supuesto en gran parte del mundo: el irrespeto al valor máximo de la vida.

Irrespetar LA VIDA termina reflejándose en el menosprecio al débil, en la manipulación, el aprovechamiento de los recursos que no son míos pero a los que tengo acceso, sin importar dejar a muchos sin acceso a los mismos bienes que deberían ser comunes. El irrespeto a la vida se manifiesta en una infraestructura de salud pública muy deteriorada, en una economía dependiente y basada en la ley de la supervivencia del más fuerte, o del más vivo. Eso, es irrespeto a la vida. Pero la expresión más ruda de ese irrespeto son las cifras nefastas de muertes violentas que vienen sucediendo en Venezuela no este mes, ni los últimos dos meses, sino desde hace años. Son centenares de personas al mes que han sido víctimas fatales de la violencia. No entro en conflicto con quienes tengan dudas de esas cifras… no son 500? Son 400 o 250 al mes? No importa!!!! Son centenas de personas víctimas fatales de la violencia!!!!!!!

Creo que hoy de lo que se trata es de pulir la vida, pulir nuestra octava conciencia y que surja desde lo profundo de la vida la novena, para terminar de caer en cuenta de que es URGENTE que esto se detenga, frenar y erradicar de nuestro país la violencia instalada. Nuestra misión es "caer en cuenta" de la influencia que podemos ejercer en nuestro entorno si TODOS los que decimos ser practicantes del Budismo Nichiren y SOMOS miembros y amigos de la SGIV, terminamos por transcender las diferencias, los criterios, las ideas, y nos enfocamos en la única gran causa que transforma una sociedad: daimoku por el kosen-rufu y la propagación para que más personas compartan y apliquen los valores HUMANISTAS del Budismo.

Hemos vivido varios momentos álgidos como el actual en años anteriores. Nuevamente, para unos serán iguales para otros diferentes, mejores o peores, pero la premisa sigue siendo la misma: por qué nos toca atravesar el camino del irrespeto por la vida de manera tan reiterada? Por qué deben seguir siendo 200 o 300 las víctimas fatales de la violencia? Ni países en guerra tienen tantas víctimas fatales!!!!!

El odio, la frustración, el resentimiento, el deseo de venganza, son expresiones de los "mundos bajos" en el budismo. Ninguno de los seis caminos nos conducen a realizar una causa positiva. Así que TODO lo que surge de esas condiciones sólo son el alimento de más mala fortuna, del reciclado del mal karma. Mi solicitud e invitación a mis compañeros miembros y amigos de la SGIV, es a revisar desde dónde están surgiendo las acciones que se realizan, cuál es la fuente y motivación de mi acción civil y ciudadana. Sólo reflexionando sobre esto es que se va a lograr la transformación de raíz de nuestro karma país.

Confieso que la tristeza por lo que vive nuestro país me aborda con mucha más contundencia cuando "veo" el conflicto apasionado y desbordado de miembros y amigos de la SGIV en diálogos inútiles sobre quién está en lo correcto y quién equivocado, quién tiene moral para hablar y quién no, quién respalda la ideología correcta, cuál es la acción que sirve… Y aunque a veces las palabras "daimoku", "kosen-rufu" están presentes en esos diálogos, se deja explícito que prevalece la postura que SEPARA a uno del otro. La tristeza se transforma en malestar e incomodidad (quienes me conocen pueden sustituir lo anterior por la palabra usual), cuando usan alguna orientación de Sensei o un gosho para justificar aún más "su idea" de lo correcto, su perspectiva de lo que "quiso decir" el mentor. Cuando la manipulación llega a esa nivel, sólo el daimoku me mantiene en el canal del amor compasivo por todos y cada uno de los involucrados.

Las acciones son las CAUSAS que necesitamos revisar. Hoy estamos muy atentos de los efectos, de lo que vivimos y que queremos cambiar, pero sin duda estamos tan concentrados en el efecto que perdemos de vista que si no cambiamos el ORIGEN de la causa no estamos construyendo un efecto distinto!!! Quiero una sociedad distinta, un país distinto… pero qué es lo distinto que quiero???

Más allá de sistemas, esquemas, índices, estadísticas, formas que quiera transformar, COMO BUDISTA no puedo permitirme una motivación distinta al deseo de que prevalezca EL RESPETO A LA VIDA!!!!! Hoy, el único cambio necesario y que va a permitir que el resto de los factores en la sociedad se transformen, es lograr que la vida en Venezuela vuelva a ser un valor primordial, imprescindible, necesario para erigir cualquier concepto de sociedad modelo. Mientras no logremos que en nuestras calles vuelva a respirarse el respeto por la vida, no habrá sistema posible que nos lleve a una sociedad mejor. Es imprescindible que cese el irrespeto a la vida, mía, tuya, del otro, de TODOS!!!!

Cuando cada uno de nosotros, practicantes del Budismo Nichiren miembros y amigos de la SGIV, logremos reconocer el instante en que el irrespeto por la vida prevalece en mis acciones y transformar la propia vida desde el interior (REVOLUCIÓN HUMANA) para lograr actuar desde la condición de vida del Bodisatva de la Tierra y la Budeidad, nuestras acciones, nuestras CAUSAS, comenzarán a crear el gran efecto deseado: una sociedad mejor, una Venezuela mejor. Creo que todos, sin importar el color que tenga la franela, queremos eso: una Venezuela mejor.

Quien desee marchar, siga haciéndolo. Desea salir y despejarlas calles trancadas? Hágalo. Si milita en un partido, siga. Si pertenece a una agrupación social, continúe. Hoy, eso ya no es lo más importante.

La Soka Gakkai con sus 87 años, la SGI con su presencia en 192 países y territorios, ha demostrado que la única causa que genera y produce el cambio que requiere una sociedad es el DAIMOKU POR EL KOSEN-RUFU Y LA PROPAGACIÓN DEL BUDISMO NICHIREN, que producen la revolución humana en más y más individuos. Decenas de países son ejemplo de atravesar procesos similares al nuestro y salir más que victoriosos, produciendo comunidades y sociedades renovadas donde prevalece el valor de la vida de cada ser vivo. ¿Cuál fue la acción "misteriosa" que desarrollaron? La propagación, es los círculos cercanos a cada persona practicante del Budismo Nichiren, desarrollaron una ola de daimoku y propagación que originó el cambio de su sociedad.

Nichiren dice que sus seguidores debemos "trascender las diferencias visibles y ser como los peces y el agua en que nadan". Hoy en Venezuela somos tiburones y ballenas buscando a quién comemos, otros somos el cardumen que será el alimento de los peces más grandes, algunos en el Mar Caribe, otros en el Mar Rojo, y otros en el Mar Negro… Increíble… Ojo, hago énfasis especial en "los seguidores" del Daishonin, no en el resto de los ciudadanos, porque conocer la Ley Mística nos hace mucho más responsables del cambio de entorno.

Creo que las diferencias que prevalecen hoy y que seguirán existiendo, sólo se trascienden cuando logramos enraizar nuestra causa común por el respeto a la vida, el daimoku por la protección y seguridad de todos los que nos rodean, daimoku para frenar las víctimas fatales de la violencia, daimoku para que prevalezca el respeto máximo a la vida de toda persona. Ese daimoku me DEBE unir a todos y cada uno de mis compañeros practicantes, miembros y amigos.

Puedo tener una ideología? Puedo respaldar un movimiento político? Puedo accionar desde mi identidad ciudadana? ¡Por supuesto! El gran detalle que todavía nos falta pulir a la inmensa mayoría, es que antes de ser entes sociales y ciudadanos, somos BUDISTAS, practicantes y miembros de la SGIV. Ese "orden de los factores", "SÍ altera el producto". Es distinto pensar PRIMERO como practicante del Budismo Nichiren y a partir de ahí actuar como ciudadano. La causa nace desde una condición de vida distinta, trascender los seis caminos es lo que importa. Sólo cuando nos identificamos ANTE EL RESTO DEL MUNDO como un Budista Nichiren, practicante, miembro o amigo de la SGIV, la acción que surge de nuestra vida está enraizada en el Bodisatva de la Tierra, en la BUDEIDAD.

Eso, para mí, es SER UN BUDISTA, HOY, EN VENEZUELA.

Orbitar la Ley Mística

ÓRBITA: 1. Trayectoria curva que describe un cuerpo en su movimiento alrededor de un centro. 2. Ámbito en que se percibe la influencia de al...